domingo, 12 de mayo de 2013

20130512 Bereguardo

Tras ese extraño nombre se oculta un simpático pueblecito cercano a Pavía en el que decidimos pasar el domingo.
La excusa era la feria de cazadores que se celebraba en la plaza del castillo del pueblo. Del susodicho castillo no incluyo ninguna imagen pues estaba completamente cubierto de andamios! En fin, otra vez será. Allí  coincidimos con unos amigos catalanes con los que pasamos tan ricamente la mañana del domingo.
En ese pueblo se celebran numerosas fiestas del estilo de la que os describo, así que probablemente volveremos a visitarlo a ver si esta vez tenemos más suerte y la restauración del castillo ha avanzado lo suficiente como para hacerle unas fotos. En realidad del castillo parece solo quedar la muralla y un pequeño edificio en el centro que sirve de Alcandía.
La feria, la verdad no nos atrajo demasiado, pues a parte de poder entrenar el tiro con una escopeta de aire comprimido (como en las ferias pero con mira telescópica), nada de nada. Vendían de todo para la caza, pero como nosotros, a parte de cazar mosquitos, somos super pacíficos, no nos sentimos muy identificados con el tema.  Mi hija mayor, que juega cada día a Call of Duty, se lo montó de snipper y le clavó en el centro de la diana un certero tiro...Cómo se nota el entrenamiento!


Vista de la feria en la plaza del castillo con la iglesia del pueblo al fondo


Edificio central del castillo, donde hoy está la Alcaldía 


Una de las dos iglesias del pueblo (el pueblo tiene una farmacia, pero dos iglesias...)


Diversas vistas de la feria




Bello árbol que crece en el foso del castillo


Bereguardo, domingo soleado (por fin!), Lombardía, Italia, mayo 2013


lunes, 8 de abril de 2013

20130408 Lago de Iseo y Lago de Basiglio

Otro domingo más de lluvia? Ni hablar! De eso nada. Cogemos el coche y nos vamos donde sea. Dónde podemos ir? O sea a Iseo.

La primera vez que oí hablar del Lago de Iseo fue la semana pasada en la que una compañera de trabajo me dijo que era Bergamasca. De Bergamo? No de Iseo. Me habló tan bien de su tierra que no pude por menos que organizar otro safari fotográfico a la captura de bellas instantáneas y de bucólicos  paisajes.

A pesar de las previsiones el tiempo se portó bastante bien. El camino, una hora y media de coche, se lo pasó lloviendo, lo cual no auguraba nada bueno. Cuando llegamos a Iseo, estaba llenito de personal a pesar de la llovizna. No nos costó mucho aparcar y lo hicimos cerca del embarcadero. Para llegar al mismo tuvimos que cruzar un mercadillo, que a modo de campo minado, nos impedía el paso hasta el lago. Superando ese enconado obstáculo, llegamos al fin a nuestro destino: el lago de Iseo.









El lago e mucho menor que el lago de Como, protagonista de un par de entradas en este blog. A pesar de ello, las montañas que lo rodean le confieren una belleza especial. Como alpina. Con sus patitos, cuac, cuac, y sus cisnes. Por cierto, nuestro perro se acercó a uno de ellos y menudo susto. El cisne empezó a silbar como una serpiente de acojonar... Bueno, el perro se quedó tan ancho, pero nosotros dimos un salto que casi nos caemos al agua. Si eso es capaz de hacer un cisne, imagínate un dinosaurio!






También vimos unos cuantos gatos, la mayoría negros, que nos recordaron la buena suerte que estábamos teniendo con el tiempo. En concreto uno de ellos debía trabajar para un circo como contorsionista...





Luego de pasear un rato nos fuimos a comer a un pequeño pero confortable restaurante donde pudimos volver a experimentar la pasta bergamasca llamada casoncelli. Son como unos ravioli de carne con mantequilla. Una delicia para el paladar.

Luego nos fuimos a pasear por el pueblo, que la verdad no es nada espectacular pero vale el paseo.






La isla en el centro del lago, que es una de las mayores islas dentro de un lago en Europa, la dejamos para otro día. Así que oh, seguidores de este vuestro blog, esperad un poco y podréis conocer más sobre esta bella región.

Al fin nos volvimos a casa y quien creéis que nos vino a ver? EL SOL!!! Un solarro que nos provocó un deseo irrefrenable de coger la bici e irnos a visitar el lago de Basiglio que está como a media hora en bici desde nuestra casa (y que lo flipas, todavía no habíamos visitado). Tras dejar los higadillos con la bici, he aquí un par (bueno, tres) de bellas imágenes del susodicho lago.




Así sucedió, y así os lo hemos contado. Marinfamily, jasprimavera enmilanotre, abril lluvias mil, 2013. 

domingo, 10 de marzo de 2013

20130310 Parma

Una hora y media de coche separan a Milán y esa hermosa ciudad de Parma. Famosa por los duques de Parma (chiste fácil), en fin famosa por su famoso queso y su jamón, que sin ser serrano, está bastante rico.

Los dioses del tiempo y del azar se comportaron con nosotros y a pesar de una espesa niebla que nos acompañó en el trayecto, el sol brilló sin excesos pero le dio un cierto tono azul al cielo, que luego agradecen nuestras fotos.

Aparcamos el coche al azar en una zona residencial y resulta que dimos en el blanco, pues en línea recta desde esa zona se llega al centro histórico de la ciudad que era nuestro objetivo.

La verdad es que la profusión de iglesias, castillos, palacios y otros edificios históricos hizo de nuestro paseo un placer, un poco estresante pues no sabíamos bien en que punto fijar nuestros ojos y los objetivos de nuestras cámaras.

Tras un par de horas de tranquilo y relajado paseo, nos acercamos a una Trattoria donde esta vez sí, nos atendieron bien, y donde nos dieron de comer a parte del famoso jamón y del queso, al que no le hicimos ascos, nos comimos las niñas y yo una pasta, unos raviolis (de jamón, como no) y mi mujer una tagliata de manzo, que es carne de ternera cortada en lonchas pero como cocinada. Las dos cosas super ricas y muy bien de precio.

En fin proletarios de la tierra, id a Parma, que a parte de ser muy chula, se come genial...























Junto al río pudimos ver también a una piraguas que hacían carreras sobre un río color colacao...

































Desde Parma con amor, la marinfamily que no falla.